lunes 16 de marzo de 2009

Ayer

El mes pasado fui al cine cuatro o quizás cinco veces. El semestre pasado vi a Andrés tres veces a la semana o tal vez cuatro. Hace cuatro años hablaba todos los días con V. Diez años atrás veía todos los días a mi padre. Claramente la vida pasa y las cosas cambian.

Cambie un escritorio repleto de papeles, largas jornadas de trabajo, cierres interminables, una firma a la semana en La Tercera por un lugar donde el único ruido que se escucha es el rin del teléfono de mi compañera (porque el mío no suena en todo el día), una oficina tres veces más grande que mi dormitorio, un computador que supera con creces mi sueldo y una impresora que imprime a color. Sin lugar a dudas, los escenarios son otros...

El año pasado a estas alturas tomaba apuntes en una sala, cuando ya pocos compañeros llegaban a clases. Este año por primera vez vi la sala de clases desde la pizarra.

Después de quizás tres o cuatro semanas logré- por fin- construir la ruta. Si bien no logro ver con tanta claridad como en aquel entonces, cuando guardé el jumper y los libros de Jodorowsky y los cambie por desteñidos jeans y textos de Saussure y Marc Auge, tengo el mismo ánimo y fuerza que hace seis años atrás. Cuando tuve que acostumbrarme a vivir sin las buenas noches de Manuel, sin dinero en la billetera y sin postre después de almuerzo.

miércoles 4 de marzo de 2009

Sección Permanente

La calidad de las personas, de los trabajos, de los diarios. La calidad siempre es un tema. Y con mayor razón si de educación se trata. Sigue leyendo...

lunes 23 de febrero de 2009

Vida

No me había cuestionado mi proyecto de vida, hasta que R me dice que se irá a Estados Unidos. Creo que mi plan estratégico fue pensado hasta el cuarto de siglo; ahora que ya llegó ese plazo, tengo que inventar cómo serán los próximos.
Estudiar en el extranjero, parece ser un garante de éxito y buena vida. Poder decir, " yo estudié en Pennsylvania o en Nueva York" es sinónimo de " tengo éxito" o "seré feliz en la vida".
Un amigo, para mi cumpleaños número 24, me regaló una brújula, si bien la mantengo siempre abierta para poder tener claro donde está el N, esta vez no es útil.

Sección Permanente

Nunca he sido muy hábil a la hora de volver a la rutina, peor aún debe ser para un escolar, seguir leyendo...

miércoles 11 de febrero de 2009

decapitado!

Entre las líneas del reportaje que intento escribir, las letras de Arioah que entran por los audífonos y la Coca de medio litro que me acabo de tomar, perdí la cabeza.