miércoles, 25 de julio de 2007

Nadie entiende nada!


"Me acuerdo de ti con las canciones de la radio" (Javiera Mena)

Qué hacer cuando llevas cuatro años estudiando comunicación, cuando logras simplificar términos y contenidos "supuestamente" complicados, cuando sabes de biocombustibles, de bacterias extremófilas, pero no sabes decir algo tan simple como lo que sientes.
Qué hacer cuando a la hora de explicar no logras que el otro te entienda. Cómo hacer cuando las palabras están muy claras en la cabeza, pero luego cuando bajan y salen por la boca no son lo que inicialmente pensaste ¿qué hacer?. Recurrir a la RAE, a mis textos, a mis apuntes, a Saussaure?.

"Tenemos que llegar a su manera de pensar" puede que Javiera Mena tenga razón, puede que el problema sea que no podemos pedir que el otro entienda algo que ni siquiera logras expresar bien. En ese caso quien continua teniendo la culpa es quien habla o más bien quien no habla.

"Tu cama, ahí es donde voy a dar cuando el mundo pierde el color manzana, escribir un cuento amable en tu frente y tu almohada" puede ser que Javiera Parra efectivamente tenga razón, quizás el verdadero problema sea que perdí el lugar seguro donde llegar.

"Y de poco se van yendo, no los puedo detener, las cosas que aquí se guardan ahora ya no pueden ser" Ese es el punto, Gepe tiene razón. Cuándo las cosas se van, cuando la decisión ya no pasa por uno, cuando se desmoronan las letras, y se van lejos, ya no hay nada que hacer.






lunes, 23 de julio de 2007

Amado Invierno



Creo que cuando tenía 17 años escribía mucho más que ahora, creo que cuando tenía veinte escribía mucho más que hoy. La Academia a veces juega a la inversa, tantas palabras leídas, tantas cátedras escuchadas se llevaron parte de mi ignorancia, y de paso mi inspiración y mis ganas de escribir.

Días como hoy, cuando la lluvia inunda Santiago, cuando me mojo los pies a pesar de no andar descalza, y de incluso llevar calcetines de hilo, de lana, bolsas de plástico, y zapatillas, en días como hoy son cuando retornan las ganas de escribir.

No escribiré sobre mi media hora diaria de negación al trabajo, ni tampoco de mi aceptado guión de física cuántica, menos de la buena película que disfruté con mi querida amiga J, y menos aún del increíble acto poético, como diría Jodorowsky, que vivimos al salir del cine.

Creo que no escribiré de eso porque sería predecible, lo sería simplemente porque fue genial.

Caminar bajo la lluvia, llevando el paraguas de adorno, y observando como el nubarrón mojaba mi no impermeable chaqueta verde y mis, a esas alturas, desprotegidos pies, en esos días cuando sentirse vulnerable es un detalle, cuando se cree que la felicidad no cuesta tanto como a Will Smith en su última película, es esos días, en días como hoy, vuelven las ganas de escribir.

sábado, 21 de julio de 2007

La No Cita


Miércoles 18:00
Me paseo frente al teatro de la Universidad de Chile, de un lado a otro. Cuando ya han pasado quince minutos me doy por vencida, creo que me han dejado plantada. Pasado unos minutos, un llamado telefónico lo confirma.

Miércoles 19:00
Con mi querida amiga A esperamos que las puertas de un sucucho de Bellavista se abra, él que según ella, es lo mejor de Pionono. Después del transcurrir de veinte minutos, tiempo que el joven del local nos hizo esperar afuera, pues : "estamos todavía acomodando las cosas", entramos.

Miércoles 20:30
Ya nos hemos tomado un par de tequilas margarita, o más bien me he tomado, porque A aquella vez prefirió el Vodka, a esa hora quizás ya nos habíamos fumado unos diez cigarros (Demonios: ¡creo que debería dejar de fumar!).

A esas alturas que me hayan dejado plantada ya no me importaba, ya no me preocupaba el guión de física cuántica que tenía que hacer, ni tampoco las penas que me abordaron durante todo el día.
A esas alturas, gracias a una larga conversación con A, las preocupaciones y presiones se desvanecieron tal como esa cajetilla de cigarros.
Gracias A, por compartir un vodka escuchando a Calamaro y a Queen, gracias por salir de tu casa esa fría tarde de invierno.

lunes, 16 de julio de 2007

Sortendo


Cuando ando media bajada, que mejor que un día de lluvia. La humedad y las pozas me inspiran salir a caminar, o quizás saltar por ahí.


Intentando olvidar las pesadillas que tuve ayer, y procurando no toser a cada segundo visitó el Teatro Municipal: gente bonita, vereda de San Antonio mojada. Entro, espejos y muchas estatuas.
La opera nunca a sido mi predilección, pero para hoy esta bien. "Tristan e Isolda" está por comenzar, con René nos sentamos donde creíamos era el mejor lugar. "Si me aburro nos podemos ir" seguro, respondí. Un historia de amor que no tuvo final para mi, porque tal como presagió René nos fuimos después del primer acto, al parecer la opera no es gusto de muchos.


Caminamos por el parque, una copa Dalí en el Bravissimo de Manuel Montt cerró el paseo. Llego a casa, la oscuridad me impide ver la lluvia, por lo que vuelvo a entristecer. Quizás escuchar a Calamaro o a Javiera Mena no me ayude del todo...

Después de procurar hacer aquellas cosas que debo hacer como lavarme los dientes y hacer parte de mi pega de Explora, veré Ladrón de Orquídeas. Ya que no pude ver el final de “Tristan e Isolda” espero que esta vez el sueño no me juegue una mala pasada, como tantas.