Cuando no hay mucho por hacer lo mejor es ir al cine. Ver una película y olvidarse de la vida por un par de horas. La poca planificación, que ha sido la premisa que nos ha regido durante los últimos meses con R, nos llevó al cine sin tener ninguna película en mente. Llegamos, y, para variar, la cartelera no ofrecía nada que agradara a nuestros gustos. Nos pusimos en la fila y casi al azar escogimos, por error, la película más mala de las diez que lucían en el panel.
Entramos con unas cabritas que fueron adornando nuestro camino. La película ya había comenzado hace diez minutos.
De a poco la hostilidad del lugar se hizo patente en nuestros, a esas alturas, serios rostros. La situación era la siguiente: Ben Stiller no hacía reír a nadie. Una rubia y delgada mujer caía en un humor burdo, y, para mí lo peor de todo, nos rodeaban los típicos comentaristas de películas, esos que se ríen de cada estupidez que aparece en la pantalla grande, tal como esas series norteamericanas donde las risas gratuitas acompañan toda las escenas y , para empeorar todo aún más, son de aquellas personas que comentan todo y juegan a adivinar las futuras escenas. En una palabra: una pesadilla. Me faltó poco para tirarles el tarro de cabritas en la cara.
En realidad no sé por qué terminamos sentados en esa sala, si al fin y al cabo esta clase de humor no es mi preferido, no me reí con “Loco por Mary” –film del mismo director- ni tampoco con “Una Pareja de Idiotas”.
Creo que la próxima vez que quiera olvidarme del mundo por un par de horas inventaré otra cosa.
domingo, 30 de diciembre de 2007
La Mujer de mis Pesadillas
sábado, 29 de diciembre de 2007
¡Periodistas!
Sentados, conversando, fumándonos un cigarro. E o más conocido como A me dice: Sofía, no fumes tanto. Luego de esas palabras, el comentario fue el siguiente: "¡Y pensar que los periodistas antes no existían, estudiaban en cantinas como ésta!". Y bueno, lo que siguió ya es predecible: "¡No sé para que estudian cinco años, para preguntarle después cualquier estupidez a 'Luli'" fue el comentario de la abogada.
La más asombroso es que esta clase de conversaciones son normales en un contexto de ignorancia, donde nos toca defender nuestra profesión a parientes que ni siquiera saben el nombre del alcalde donde viven. Escuchar estas palabras de bocas de estudiantes de la supuesta mejor universidad del país, me sorprende y me apena un poco.
Me sorprende porque me doy cuenta que no son suficientes cinco años de universidad para superar los prejuicios y vacíos propios de la adolescencia. Me sorprende que esta conversación se haya dado luego de hablar sobre la importancia de la revista Análisis y de la excelente editorial escrita por Juan Pablo Cárdenas.
Creer que los periodistas son aquellas personas que se conforman con ganar cien lucas al mes, o que son aquellos que se duermen satisfechos tras entrevistar a estrellas faranduleras, es estar equivocado. Creer que el periodismo se creó, como carrera universitaria, sólo para hacer un despacho desde cualquier lugar del mundo, es ver las cosas de una forma simple y superficial.
Creer que todos los médicos son como aquellos negligentes que operan en clínicas clandestinas, es estar equivocado. Pensar que todos los militares son asesinos, es ver las cosas de una forma simple y superficial.
martes, 18 de diciembre de 2007
@J
martes, 11 de diciembre de 2007
Certezas
Llegué a plaza Santa Ana, y de inmediato los recuerdos inundaron mi cabeza. Hace ya casi cinco años estuve sentada en esas mismas banquillas con A. Aquél día, después de casi tres años sin vernos, nos volveríamos a encontrar.
Por esos años, tenía un bolso azul, llamado Alonso y usaba jumper, y A lucía un imperfecto nudo de corbata, y su no impecable uniforme del Liceo de Aplicación. No recuerdo muy bien que conversábamos aquel día - aunque lo presumo- pero parece que era algo triste, porque el recuerdo se transformó, durante los minutos que esperé a A, en melancolía.
Mientras observaba como una niña jugaba con su muñeca, llegó A. Lucía más guapo de lo que recordaba, usaba zapatos blancos, chaqueta de cuero, polera negra. A se había transformado en lo que anhelaba hace cinco años, en un casi verdadero rock star.
Caminamos por el centro, terminamos en un bar cercano al cinearte Alameda.
Pedí un tom collings, A una Paceña. Conversamos cerca de cuatro horas, sobre la vida y el devenir, sobre el fracaso, y las decisiones.
Luego de tan grata conversación la idea de incertidumbre, que aquejaba mi cabeza por esos días, se acrecentó. Ahora A era uno más de aquellos que necesitan algo en que creer, ahora éramos cuatro: J, D, A, bueno y yo, los cuatro estábamos en lo mismo.
La obligación de terminar mi seminario provocó que saliéramos de aquel acogedor bar. Caminamos por el parque Forestal, hasta que, se me ocurrió la brillante idea de ir a buscar certezas. ¿Dónde? A la plaza de Armas, seguro que una bruja citadina podría decirnos que pasa con nuestras vidas.
En la plaza de Armas había únicamente una mujer sentada frente a la catedral. Con una cabellera rubia, conversaba con una joven.
Luego de unos minutos nos atendió.
Qué nos dijo. A mí nada bueno. Y peor aún no me dio ninguna certeza, al contrario, sembró dudas y más incertidumbre.
Definitivamente aquel día hablamos con A toda la tarde de nuestras certezas. Definitivamente no se puede andar por la vida pensando que una bruja nos va a entregar certezas. Y Crecer, o más bien no querer hacerlo, nos impide verlas como tal.
sábado, 8 de diciembre de 2007
Negación
que un rayo te despierte y te haga reaccionar"
Cuando tenía 15 años sólo deseaba tener 18. Cuando tenía 18 quería tener 24, no recuerdo muy bien por qué...
Mi carnet y mi poca paciencia me recuerdan que ya tengo 23 años, ya casi salgo de la Universidad, ya casi me voy de casa, Y no sé si las cosas son como las soñaba hace diez años.
Mi preocupación hoy es tener que andar con zapatos, sabiendo que amo mis zapatillas, tener que pintarme, cosa que detesto, tener que olvidar que soy aquella mujer que le teme a los cambios,y a los nuevos escenarios.
Crecer, es un verbo que sólo me dediqué a conjugar cuando iba en sexto básico.
Es super extraño querer caminar por el parque, querer ir a tomar traguillo por ahí, y sin embargo, quedarse aquí, pensado en que los días pasan muy rápidos ¡ No quiero que llegue el 17!

