Hace unos días le contaba a una amiga quien era yo. Hay que aclarar la pertinencia de esa pregunta: no la veo hace 12 años. Explicarle sobre quien soy, fue un poco complicado. Le mencioné que me gustaba tomar chocolate caliente cuando hace frío, como hoy, que me gusta caminar y que odio las micros, el metro y de paso la ciudad.
Podría agregar que escucho la banda sonora de Juno casi diez veces por día y que la palabra "movilizada" ha sido la que más he utilizado esta semana. Junto con ello, olvidé mencionarle que una bruja hace algunos meses me dijo que era muy egocéntrica, hoy después de casi medio año, creo que en algo tenía razón.
Quizás después de aquella descripción S comprenderá en algo en quién me he convertido. Convertir podría escucharse o leerse de una forma negativa, pero creo que no todos tenemos la suerte que tuvo la cuncuna amarilla. No todos dormimos y despertamos siendo mejores personas.
Tengo los pies congelados, pero no tanto como el jueves en el icei. ¡Qué anacrónico! fue la frase de la noche-paso de un tema a otro sin pudor, pero que más da-cuando me sentí como me he sentido toda mi vida: en el lugar equivocado o más bien fuera de tiempo.
Después de ese día he intentado recordar qué estaba haciendo yo en mayo del 2005. Por más que lo intento no logro configurar nada. Creo que cometí el mismo error que con mi cuaderno de historia, escribir con lápiz mina. Después de unos años, cuando quise recordar un antecedente de las guerras mundiales abrí el cuaderno, a pesar de haberlo protegido de la lluvia y de los cambios de casa, no pude entender nada. El grafito se había ido, las frases se habían transformado en manchas equívocas de un pasado que ya no era claro. Eso ocurrió conmigo querida S.
No te puedo contar nada más que anécdotas nimias como que me gusta el té con dos cucharadas de azúcar y los dulces árabes. Y que me gusta el teclado del computador de P.
A todo esto. Alguién tiene un lápiz a tinta que me regale?
domingo, 25 de mayo de 2008
viernes, 9 de mayo de 2008
Quince minutos
Fueron sólo quince minutos. Hablé más de la cuenta. ¡Demonios soy tan adolescente aún! No sé si llorar o alegrarme por eso, pero, volver a sentirme como la Sofia que era hace quizas siete años, con quizás diez kilos menos, con una mochila de inseguridades y un futuro incierto no es lo que quiero en este minuto.
El consuelo de todo esto es que sólo fueron quince minutos, creo que me taparé la cara para que no vean mi rostro enrojeceder de verguenza o simplemente daré la media vuelta y saldré corriendo. ¿Muy maduro? Obvio que no, pero señores, acaso existe alguien que pueda decir que ha manejado perfectamente todas las situaciones de la vida. Seguro que no, y yo donde no tengo super poderes, creo que esta vez hice lo que haría cualquier persona de exactamente quince años de edad.
El consuelo de todo esto es que sólo fueron quince minutos, creo que me taparé la cara para que no vean mi rostro enrojeceder de verguenza o simplemente daré la media vuelta y saldré corriendo. ¿Muy maduro? Obvio que no, pero señores, acaso existe alguien que pueda decir que ha manejado perfectamente todas las situaciones de la vida. Seguro que no, y yo donde no tengo super poderes, creo que esta vez hice lo que haría cualquier persona de exactamente quince años de edad.
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