lunes, 12 de octubre de 2009
lunes, 7 de septiembre de 2009
Nuevo pasatiempo
Escribirle mails a mi mejor amigo se ha transformado en mi nuevo pasatiempo, ya no necesito ni yoga, ni leer lectura basura una vez a la semana para lograr relajar mis elásticos pensamientos, ahora me basta con escribir unas líneas y apretar send para encontrar el perfect balance.
miércoles, 26 de agosto de 2009
25
En 25 minutos más cumpliré 25 años. Me acabo de ganar el derecho, por un día, de ser el florero de mesa. Aunque tengo que reconocer que no me gusta mucho ese papel, pero habrá que acostumbrarse...Lanzarse al vacio y no esquivarlo, evitar las ganas de salir arrancando como casi todos los años. Definitivamente el día de cumpleaños, es un día muy raro.
miércoles, 19 de agosto de 2009
High and dry
Suena High and Dry mientras la mezquina pero perfecta lluvia cae en Stgo... Llego tarde a casa, pero no tanto como para no meterme al PC. Con los años se duerme menos, eso dicen todos, y al parecer es cierto el dogma popular porque me importa poco dormir unas horas menos, por lo menos esta noche.
Hoy dejé de hacer cosas importantes, pero, sin embargo, hice otras que alimentan el espíritu, ese espíritu manoseado por la rutina y el hacer y que tan abandonado reclama un poco de atención, casi tanto como mi sobrino, cuando, mientras intento escribir me pide que le ponga Los Pulentos…
Definitivamente fue bueno ver a hoy a A1.
Hoy dejé de hacer cosas importantes, pero, sin embargo, hice otras que alimentan el espíritu, ese espíritu manoseado por la rutina y el hacer y que tan abandonado reclama un poco de atención, casi tanto como mi sobrino, cuando, mientras intento escribir me pide que le ponga Los Pulentos…
Definitivamente fue bueno ver a hoy a A1.
domingo, 16 de agosto de 2009
Ceguera
La Ceguera tal como narra Saramago en "Ensayos sobre la Ceguera" es una enfermedad que te impide ver lo que pasa, lo que ocurre a tu alrededor. Te impide ver tus propias manos y ver el desastre que podría ocurrir eventualmente en la vereda del frente. Me reconozco experta en hacerme la ciega frente a mis problemas, inseguridades y rollos propios de una virgoriana de casi 25 años, sin embargo, esta vez es distinto.
El escenario desastroso en el que se transforma el relato de Saramago es similar a lo que ocurre hoy en Chile. En ese Chile que pretende ser progresista - y que en un pasado luchó por la libertad de expresión y se opuso a la muerte de inocentes - hoy se hace el ciego a lo que ocurre en estas mismas tierras. En el sur la guerra campal y violenta está devastando a los originarios de este país y a nadie parece importarle. Hasta lo dice Carlos Peña en su columna de hoy en el Mercurio, "hay que dejar de un lado la retórica del estado nacional (tan cara a la cultura de la derecha y de la izquierda, como si todos tuvieran a Alberto Edwards en el velador) para, en cambio, reconocer plenamente a esos pueblos, hacerles un lugar en el espacio público y darse, de una vez por todas, a la tarea de curar las heridas que dejó la historia...".
Hace unos meses atrás me daba vergüenza trabajar en La Tercera por la forma asquerosa y fuera de ética que trataban el tema. Hoy me avergüenzo de vivir en este país, que pena que no sea tan fácil esta vez llegar y renunciar.
El escenario desastroso en el que se transforma el relato de Saramago es similar a lo que ocurre hoy en Chile. En ese Chile que pretende ser progresista - y que en un pasado luchó por la libertad de expresión y se opuso a la muerte de inocentes - hoy se hace el ciego a lo que ocurre en estas mismas tierras. En el sur la guerra campal y violenta está devastando a los originarios de este país y a nadie parece importarle. Hasta lo dice Carlos Peña en su columna de hoy en el Mercurio, "hay que dejar de un lado la retórica del estado nacional (tan cara a la cultura de la derecha y de la izquierda, como si todos tuvieran a Alberto Edwards en el velador) para, en cambio, reconocer plenamente a esos pueblos, hacerles un lugar en el espacio público y darse, de una vez por todas, a la tarea de curar las heridas que dejó la historia...".
Hace unos meses atrás me daba vergüenza trabajar en La Tercera por la forma asquerosa y fuera de ética que trataban el tema. Hoy me avergüenzo de vivir en este país, que pena que no sea tan fácil esta vez llegar y renunciar.
jueves, 13 de agosto de 2009
Ejercicios
R me reclama porque no hago deporte. Creo que hacer el ejercicio diario de volverse humana debería considerarse como una de esas prácticas. Después de tantas horas de trabajo, de estar preocupada de esto y de esto otro, he tomado decisiones y me he visto en la obligación de implementar una mini rutina antes de dormir, rutina que tiene un propósito claro: humanizarme. Técnica número uno: no encender la televisión. Últimamente la suma TV + cansancio termina en catástrofe. Dos: ver una película buena antes de dormir, aunque tengo que reconocer que por partes porque no me da el cuero para ver una completa. De esta forma, dejo la vida real o la vida televisiva de lado, dando paso a una maravillosa historia de ficción, que si cuenta con un buen director puede ser un deleite para quienes robotizados buscamos un poco de emoción.
martes, 11 de agosto de 2009
Bus
Voy camino a Santiago y aprieto play en Wild Horses. Cruzando el valle, me percato de varias cosas, entre ellas que no soy liberal, que me gusta ver a la gente dormir y confirmo que soy amante de viajar mientras la atrevida y mal educada música por cierto se intenta escapar por los audífonos procurando despertar al vecino.
sábado, 8 de agosto de 2009
martes, 4 de agosto de 2009
domingo, 2 de agosto de 2009
Cambio de look
Este invierno ha sido particular, diferente, extraño. He tomado menos chocolate caliente, me he abrigado más, he encendido la estufa todos los días.
Hace unas semanas que R recurrentemente menciona que los seres humanos pasamos también por estaciones. Él se autoreconoce en invierno y la primera vez que me preguntó, le dije que yo estaba como siempre al medio... entre invierno y una estación no definida. Sin embargo, esta semana la lluvia inundo mi inestable estado de ánimo y creo que estoy en pleno invierno. Aceptando y adaptándome a cambios e imposiciones.
Para levantarme un poco el ánimo o más bien para poder levantarme y no pasar nuevamente acostada todo el día, decidí actuar como una niña e ir a la peluquería. Acepté esos consejos de revistas para mujeres que dicen que ir a peluquero es casi un acto sicomágico donde cada mechón que cae a las blancas baldosas son pesos espirituales que dejas acumulados en alguna bolsa de basura.
Mi pelo, descuidado como mi cutis, mis uñas y quizás un poco mi vestimenta, fue en algo de más de media hora considerablemente mejorado. Un masaje, que me costó un ojo de la cara, pero que según el peluquero me quitaría esa apariencia triste y desarreglada me alegró la mañana. Después, vino una avalancha de preguntas ¿qué quieres? ¿Cuántas veces te cepillas el pelo? ¿Para que lado te haces la partidura?, Creo que no respondí a cabalidad ninguna. ¡Quiero solo que mi pelo se vea mejor y quiero un flequillo!, respondí entre risas.
En 20 minutos era otra. Ambos concluimos, el peluquero y yo, que mi cabello es taimado y que no hay que llevarle la contra.... Mira tú, se parece a alguien que conozco, pensé, mientras nuevamente me llenaba de nuevas preguntas. ¿Te gusta el flequillo o lo prefieres más corto? A esas alturas, rendida a las tijeras del joven, le dije... elige tú. Un par de retoques más y estaba lista.
Al parecer algo de razón tienen esos consejos baratos de aquellas revistas rosadas.
Hace unas semanas que R recurrentemente menciona que los seres humanos pasamos también por estaciones. Él se autoreconoce en invierno y la primera vez que me preguntó, le dije que yo estaba como siempre al medio... entre invierno y una estación no definida. Sin embargo, esta semana la lluvia inundo mi inestable estado de ánimo y creo que estoy en pleno invierno. Aceptando y adaptándome a cambios e imposiciones.
Para levantarme un poco el ánimo o más bien para poder levantarme y no pasar nuevamente acostada todo el día, decidí actuar como una niña e ir a la peluquería. Acepté esos consejos de revistas para mujeres que dicen que ir a peluquero es casi un acto sicomágico donde cada mechón que cae a las blancas baldosas son pesos espirituales que dejas acumulados en alguna bolsa de basura.
Mi pelo, descuidado como mi cutis, mis uñas y quizás un poco mi vestimenta, fue en algo de más de media hora considerablemente mejorado. Un masaje, que me costó un ojo de la cara, pero que según el peluquero me quitaría esa apariencia triste y desarreglada me alegró la mañana. Después, vino una avalancha de preguntas ¿qué quieres? ¿Cuántas veces te cepillas el pelo? ¿Para que lado te haces la partidura?, Creo que no respondí a cabalidad ninguna. ¡Quiero solo que mi pelo se vea mejor y quiero un flequillo!, respondí entre risas.
En 20 minutos era otra. Ambos concluimos, el peluquero y yo, que mi cabello es taimado y que no hay que llevarle la contra.... Mira tú, se parece a alguien que conozco, pensé, mientras nuevamente me llenaba de nuevas preguntas. ¿Te gusta el flequillo o lo prefieres más corto? A esas alturas, rendida a las tijeras del joven, le dije... elige tú. Un par de retoques más y estaba lista.
Al parecer algo de razón tienen esos consejos baratos de aquellas revistas rosadas.
lunes, 27 de julio de 2009
Bender
No sé muy bien en qué minuto dejó de importarme que Benjamín desarmara mi bolso, abriera mi estuche con escasos maquillajes, tomara mi celular y quizás borrara algunos audios de la grabadora. En que minuto se transformó en normal sentir una vibración en el ojo derecho, y peor aún en que minuto dejé de fumarme un cigarro a la semana con A, de compartir un té o un vaso de jugo. OK, lo admito, en qué minuto se transformó en pasado esas noches de borracheras cantando The Beatles soñando con un futuro mejor, el par de inocentonas. No sé en que maldito minuto me transformé en Bender.
miércoles, 22 de julio de 2009
Lluvia
Siempre me he declarado una amante de la lluvia, de la lluvia sin paraguas, de esa lluvia Valdiviana que te obliga a usar impermeable. Sin embargo, hoy por primera vez, fue distinto. Salí de clases y la lluvia me sorprendió, me pilló sin paraguas, sin ánimo y sin ganas de pasear por el centro con un bolso, una botella de agua y mi mochila mental que, a estas alturas, pesa más que mi bolso de cuero. Inevitablemente recordé las palabras de Abate: Que innatural salir a la calle cuando llueve.
Llegué a casa completamente mojada, mi abrigo casi nuevo, y mi libro de inglés no se explicaban como habían pasado de estar de un estado de completa tranquilidad al del diluvio bíblico. ¿Qué te pasó? ¿Por qué vienes tan mojada? Me preguntó mi madre...
No me pasó nada, fue solo que, quizás por novena vez, hoy me volvieron a dejar plantada, respondí.
Llegué a casa completamente mojada, mi abrigo casi nuevo, y mi libro de inglés no se explicaban como habían pasado de estar de un estado de completa tranquilidad al del diluvio bíblico. ¿Qué te pasó? ¿Por qué vienes tan mojada? Me preguntó mi madre...
No me pasó nada, fue solo que, quizás por novena vez, hoy me volvieron a dejar plantada, respondí.
domingo, 19 de julio de 2009
Aprendizaje
Aprendí que hacer mucho implica inevitablemente hacer un par de cosas mal. Supongo que resulta irreal creer en la idea de hacerlo todo bien ¡Que ilusa! Pero, ¿qué pasa cuando te das cuenta que la lista de tareas de Google ya no es eficiente? Considerando que el día seguirá durando 24 horas... ¿Dejas de hacer otra cosa? Borras la lista y la armas de nuevo o simplemente eliminas algunas. Pero... y si las consideras todas importantes...
lunes, 16 de marzo de 2009
Ayer
El mes pasado fui al cine cuatro o quizás cinco veces. El semestre pasado vi a Andrés tres veces a la semana o tal vez cuatro. Hace cuatro años hablaba todos los días con V. Diez años atrás veía todos los días a mi padre. Claramente la vida pasa y las cosas cambian.
Cambie un escritorio repleto de papeles, largas jornadas de trabajo, cierres interminables, una firma a la semana en La Tercera por un lugar donde el único ruido que se escucha es el rin del teléfono de mi compañera (porque el mío no suena en todo el día), una oficina tres veces más grande que mi dormitorio, un computador que supera con creces mi sueldo y una impresora que imprime a color. Sin lugar a dudas, los escenarios son otros...
El año pasado a estas alturas tomaba apuntes en una sala, cuando ya pocos compañeros llegaban a clases. Este año por primera vez vi la sala de clases desde la pizarra.
Después de quizás tres o cuatro semanas logré- por fin- construir la ruta. Si bien no logro ver con tanta claridad como en aquel entonces, cuando guardé el jumper y los libros de Jodorowsky y los cambie por desteñidos jeans y textos de Saussure y Marc Auge, tengo el mismo ánimo y fuerza que hace seis años atrás. Cuando tuve que acostumbrarme a vivir sin las buenas noches de Manuel, sin dinero en la billetera y sin postre después de almuerzo.
Cambie un escritorio repleto de papeles, largas jornadas de trabajo, cierres interminables, una firma a la semana en La Tercera por un lugar donde el único ruido que se escucha es el rin del teléfono de mi compañera (porque el mío no suena en todo el día), una oficina tres veces más grande que mi dormitorio, un computador que supera con creces mi sueldo y una impresora que imprime a color. Sin lugar a dudas, los escenarios son otros...
El año pasado a estas alturas tomaba apuntes en una sala, cuando ya pocos compañeros llegaban a clases. Este año por primera vez vi la sala de clases desde la pizarra.
Después de quizás tres o cuatro semanas logré- por fin- construir la ruta. Si bien no logro ver con tanta claridad como en aquel entonces, cuando guardé el jumper y los libros de Jodorowsky y los cambie por desteñidos jeans y textos de Saussure y Marc Auge, tengo el mismo ánimo y fuerza que hace seis años atrás. Cuando tuve que acostumbrarme a vivir sin las buenas noches de Manuel, sin dinero en la billetera y sin postre después de almuerzo.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Sección Permanente
La calidad de las personas, de los trabajos, de los diarios. La calidad siempre es un tema. Y con mayor razón si de educación se trata. Sigue leyendo...
lunes, 23 de febrero de 2009
Vida
No me había cuestionado mi proyecto de vida, hasta que R me dice que se irá a Estados Unidos. Creo que mi plan estratégico fue pensado hasta el cuarto de siglo; ahora que ya llegó ese plazo, tengo que inventar cómo serán los próximos.
Estudiar en el extranjero, parece ser un garante de éxito y buena vida. Poder decir, " yo estudié en Pennsylvania o en Nueva York" es sinónimo de " tengo éxito" o "seré feliz en la vida".
Un amigo, para mi cumpleaños número 24, me regaló una brújula, si bien la mantengo siempre abierta para poder tener claro donde está el N, esta vez no es útil.
Estudiar en el extranjero, parece ser un garante de éxito y buena vida. Poder decir, " yo estudié en Pennsylvania o en Nueva York" es sinónimo de " tengo éxito" o "seré feliz en la vida".
Un amigo, para mi cumpleaños número 24, me regaló una brújula, si bien la mantengo siempre abierta para poder tener claro donde está el N, esta vez no es útil.
Sección Permanente
Nunca he sido muy hábil a la hora de volver a la rutina, peor aún debe ser para un escolar, seguir leyendo...
miércoles, 11 de febrero de 2009
decapitado!
Entre las líneas del reportaje que intento escribir, las letras de Arioah que entran por los audífonos y la Coca de medio litro que me acabo de tomar, perdí la cabeza.
martes, 10 de febrero de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
Marzo!
Ya viene, nadie lo ha invitado pero insiste en llegar. Cierro los ojos y me persigno para no verlo, pero el muy testarudo me quita las manos de la cara y logro verlo de frente. Se ríe de mi porque está seguro que de una u otra forma terminará sentado en mi mesa.
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